Author Archives: David Fuentes

«¡Médico, cúrate a ti mismo!».

El quirófano estaba iluminado. Los médicos se veían muy diligentes y profesionales. Todo se hallaba pulcro y limpio, tal como debe estar cuando se hacen operaciones al corazón. Y el doctor Juan José Prieto, de Santiago de Chile, le estaba realizando una intervención quirúrgica a un paciente.

De repente, mientras explicaba todo el proceso operatorio, el cirujano sintió un vahído, seguido de un agudo dolor en el pecho, y se desmayó. El doctor Prieto había sido víctima de un infarto. Por suerte para él, lo atendieron de inmediato.

El caso del doctor Prieto comprueba que los médicos se enferman tanto como sus pacientes, y que padecen y soportan los mismos males físicos, morales y espirituales que cualquier ser humano.

El refrán «Médico, cúrate a ti mismo» es muy antiguo. Lo mencionó el Señor Jesucristo un día cuando estaba en la sinagoga de Nazaret. A los que se burlaban de él, les dijo: «Seguramente ustedes me van a citar el proverbio: “¡Médico, cúrate a ti mismo! Haz aquí en tu tierra lo que hemos oído que hiciste en Capernaúm”» (Lucas 4:23).

Jesús había sido criado en Nazaret. Desde niño lo habían visto en esa ciudad, y la gente pensaba que él pretendía ser un maestro entre ellos. Se burlaban de Jesús porque eran incrédulos y obstinados. De ahí las palabras de sarcasmo: «¡Médico, cúrate a ti mismo!».

Pero a las palabras de este refrán se les puede dar otra aplicación, no en sentido de burla, sino en la forma más literal posible. Como ejemplos tenemos al profesor que les aconseja a sus estudiantes a proceder de cierta manera, mientras que él hace lo opuesto; al policía que le aplica a algunos la ley al pie de la letra, mientras que a otros —los que tienen con qué «comprarlo»—, les concede toda la libertad que desean; los ricos que les enseñan a los pobres a contentarse con lo que tienen, mientras que ellos codician tener mas de lo que tienen; el pastor, sacerdote o enseñador, que les imponen a otros las reglas de moralidad de la biblia, mientras que ellos mismos viven transgrediendo la ley de Dios o el perezoso que le exige a los demás que trabajen. En esos casos, no hay duda de que cabe la sentencia: «¡Médico, cúrate a ti mismo!».

Las exigencias que les imponemos a otros ¿Las cumplimos nosotros? …Si sabemos lo que es bueno, sano y recto, debemos poder hacerlo. No es posible seguir ejemplos que no existen. Solamente con Cristo en el corazón, somos como el médico que obedece lo que él mismo aconseja. El Señor da la motivación y la fuerza. Entreguémosle nuestro corazón a Cristo y Él nos dará una vida nueva.

No hay otro Evangelio

Se consumen de sufrir mis ojos; han envejecido a causa de todos mis adversarios. Salmos 6:7

Maravilloso es llevar el evangelio a aquellos que no conocen de Cristo, viajar largas horas y llegar a una vida, un hogar una familia, qué por primera vez se aferran al Dios que muchos de nosotros hemos conocido desde que nacimos.

Pero también al hacerlo visitamos los lugares más vulnerables, plazas calles, en donde anunciamos el evangelio. Y no falta en algún lugar quién por alguna razón nos conoce.
Que gratos recuerdos y gratos encuentros, pero lamentablemente se prestan para que más de alguien lo mal-interprete y piensen que estamos arrastrando a esos hermanos a nuestra iglesia.

Solo puedo decir, que desde que Dios nos llamó, no predicamos el evangelio para llenar las bancas de nuestra iglesia, nosotros no predicamos el nombre de nuestra iglesia o denominación, esto solo trae y alimenta el divisionismo.
Somos hijos de un mismo Padre y nuestro único mensaje, adonde Dios quiera llevarnos es: “Predicar a Cristo”.

Nadie se puede sentir amenazado, ya que nuestra misión principal es predicar en donde el evangelio no haya sido anunciado, animar, alentar, fortalecer, orar, bendecir, a quienes Dios ponga en nuestro camino.
A decirle a los perdidos cual es el camino (Jesús), a poner en libertad a los oprimidos, a los mendigos, cómo mendigos decirles donde encontrar pan, orar por los enfermos, fortalecer las manos caídas, predicar y alimentar, vestir, ayudar a los necesitados. Y si hubiere alguna persona que recibe a Cristo, tocar la puerta de algún templo o pastor para llevarle esa ovejita o familia para que le pastoréen, nosotros no robamos ovejas, sino que les invitamos a seguir adelante fieles en donde Dios les llamó.
No hacemos esto solo en Chile, sino que en varios países para la Gloria de Dios, trabajamos para Él, no para nosotros. Queremos con esto engrandecer el reino de los cielos, no nuestro ministerio.

Me pregunto… Si estuviera Jesús en este momento en la tierra, ¿De qué denominación sería?

Es una muy buena pregunta.

…Pues Él un día me dijo:
“Es necesario que existan las diferentes líneas doctrinales, todos se llaman mis hijos y dicen que yo soy vuestro Padre, pero mira me dijo, ni siquiera se saludan, ni se unen el la verdadera misión de la iglesia. ….Yo te mando que bajes esos muros tan altos, quiero que atiendas y visites a los pequeños”…

…por eso es que trabajamos de esta manera.

Pero nos da tristeza, que no todos lo entiendan.

El Evangelismo vertical, está destruyendo las iglesias en el mundo entero, más Dios …No nos ha mandado a hacer grandes edificios ni crecer desmedidamente en “las cosas” sino dice en Su palabra: “ID y haced discípulos” … Mateo 28:19

Alabo a Dios por lo que Él ha estado haciendo en Colombia, Perú, Ecuador, Nueva Zelanda, Mozambique, Argentina, Chile, Corea del Sur. En donde Dios por misericordia nos sigue uniendo en Evangelismo.
Horas y horas pastores y grandes iglesias en Corea del Sur y otros países que se identifican con Evangelismo y orán por nosotros, (que gran ejemplo) cómo en muchos otros Ministerios, ONG’s, Messiah Mission, Pilot Mountain Baptist Association, etc. para que Dios nos guíe a hacer esta labor y en muchos otros lugares.

Dios nos una en la pasión por los perdidos, afligidos, oprimidos por nuestro enemigo, que aún no conocen lo que muchos de nosotros tenemos.
Él nos una en predicar a los Gitanos, Indios, Mapuches, Afro-Americanos, Mestizos, Mayas, Yaos y las diferentes razas y personas que se encuentran lejos de Dios.

Predicando en los rucos de Antofagasta, encontramos entre la basura al hijo de un antiguo pastor y evangelista del norte de Chile. Y en ese lugar le abrazamos y le hablamos del inmenso amor de Dios. Encontré también a un gran siervo de Dios ebrio, perdido de su mente, en la calle Market Street de San Francisco, California. Y desde allí Dios le levantó y así muchos mas.

Dios ha sanado, ha hecho grandes milagros, ha provisto para ir más lejos y todo esto habla de que Él no está lejos de nosotros.
Predicando en la plaza de Armas o en el metro de Santiago hay gente que se ha entregado a Cristo, Dios ha fortalecido, sanado del Sida, del cancer, ha hecho un gran milagro soldando el cráneo de un niño que había caído, y muchas, muchas cosas mas para la gloria de Dios.

Amados…
Predico a un Dios misericordioso y deseo seguir haciéndolo, Él y solo Él nos permita unirnos en esto, pienso que hay tantas iglesias en el mundo y están tan divididas… ¿Cuántas cosas podríamos hacer si todos nos enfocáramos en la Gran Comisión?

Dios nos dirija y también nos haga entender que la lucha no es entre nosotros, sino contra la obra del mal.

Oro por los hermanos que nos han saludado, o nos han dado un sándwich o una botella de agua en el camino y por eso les han criticado, nuestra intensión no ha sido ir a ellos, ni causarles problemas en sus iglesias, ellos ya tienen el evangelio. Pero si alguno lo hace es también por el bello recuerdo que tienen de haberles compartido la palabra de Dios en algún momento.

Hermanos….
No tengo otro mensaje, predico que Cristo salva, sana, bautiza con poder y levanta al caído, porque lo ha hecho conmigo.

Dios es Amor…

Qué el Cordero que fue inmolado, reciba honra por su sacrificio.

Pastordf/WS/NC