CARTA MISIONES

Querido hermano:

El tiempo de conocer la obra misionera ha llegado, y son muchas las cosas para hacer o decir.
¿Recuerdas aquel primer día en que sentiste el llamado de Dios? ¿Recuerdas cómo latía tu corazón cuando recibías Su llamado?
Pues tu tiempo ha llegado.
No siempre comprendiste las muchas pruebas que vivías ya que no entendías que habías ingresado a la escuela de Dios, en donde todo lo que Él te permitía vivir, era una preparación para cumplir Su propósito en ti.
Tan sólo en unos días más conocerás la obra más hermosa que pueda existir sobre la tierra; podemos obtener un título universitario; podemos ser reconocidos por el mundo, conseguir conocimientos científicos, lograr bienestar; hay muchas y variadas cosas en las que podemos estar activos; pero nada de ello supera a las experiencias ganadas en el campo misionero.
Una misión es algo especial. Sentirás el gozo de ver a los pobres, necesitados, enfermos y afligidos abrazarse de Cristo y recibir en sus vidas el gozo prometido para los que Le reciben, alegría en ver con tus propios ojos el cambio que Dios realiza en cada vida al entregarles la palabra de vida, y por sobre todo, regocijo en tu corazón de experimentar en tu vida el fluir de la virtud de Dios a través de todo tu ser, entendiendo así, mejor Su llamado.
Que hermoso es testificar que Dios vive y saber que Él escucha nuestras oraciones.
Sentirás el gozo de compartir tus horas con hijos espirituales, a quienes llegarás a amar sinceramente aun cuando no le hayas visto antes, escuchar como sus corazones se abren para contarte los secretos más ocultos y preocupaciones, buscando en ti un consuelo o consejo oportuno, recibir el cariño de los que nada tienen y que antes de comer el último bocado y/o lo único que tienen prefieren dártelo a ti.
Experimentarás cuando estés en misiones lo que es desconectarte completamente de tu propio mundo egoísta, aprenderás en medio de grandes necesidades lo que es depender enteramente del que te ha enviado, gozarás el placer de vivir sin preocupaciones, adelgazarás sin hacer dieta, estarás desconectado de toda comodidad pero echándote cada día en los brazos tiernos de Jehová Jireh.

También me es necesario advertirte que no todo será alegría, tu fe será atacada constantemente, experimentarás el olvido de aquellos que prometieron estar a tu lado, no te sorprendas si alguien no cumple lo que ha prometido el que te envía no es el hombre sino Dios, espera entonces solo de Él, fíate de Jehová con todo tu corazón. El enviará a sus instrumentos o usará a los cuervos.
La envidia estará siempre rodeándote, ya que muchos querrán tener lo que tienes y sin pagar el precio por ello. También experimentarás el delirio de persecución, lucha en tu mente contra esto, aférrate de Dios y clama en tu corazón constantemente.
Da siempre en todo la gloria a Dios, todo lo que digan de ti, no siempre será verdad ya que solo es la gracia de Él en tu vida.
Debes de aprender a depender de Dios, y entender con profunda certeza el valor de la oración, debes de pedir cada día que Él haga Su voluntad en ti y también pedir gracia para aceptarla, ya que usualmente será algo que a ti no te gustará hacer.

No te desanimes por lo que te digo, solo piensa en lo que dice Jesús: He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Juan 4:35
Podemos empezar a segar en cualquier lugar, y al sembrar preparamos la cosecha. Nuestra misión es un tiempo de prueba, es una vida corta, a semejanza de nuestra vida sobre la tierra; aprenderás la humildad al orar y escuchar al Espíritu Santo, cada cosa que hagas en tu misión se reflejará en tu futuro. No te importe la lluvia ni el barro o el frío del invierno, ni el calor del verano, sino que busca a quienes contar el mensaje de la cruz.
Ahora formas parte de un pacífico, pero fuerte ejército, disperso sobre la tierra con el propósito de traer a cada persona al conocimiento de Cristo. ¿No es esto maravilloso?

Mi querido hermano misionero, no olvides doblar tu rodilla con un corazón puro y volcar tus pensamientos y sentimientos al Señor; dondequiera que estés Él estará a tu lado, nunca te abandonará si eres fiel a Sus mandamientos.
Cuando veas que otros prosperan y surgen tan fácilmente, tú medita en las promesas que Dios a ti te ha dado, Él no te ha llamado a ser igual, sino que muy diferente al resto de los hombres.
Tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.
2 Timoteo 4:5

Y ahora mi querido hermano, mi compromiso ante Dios, oraré por ti, que te guarde el Señor, que te dé de su gracia, fortaleza, y te revista de valor.

Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: Tu Dios reina. Isaías 52:7

Carta a un amigo
(Category “Apoyando la obra Misionera”)

 

Pastor DF

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