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EL VALOR DE LA ORACIÓN

Esto enseña, que debe haber oración acompañada de esfuerzo.

Muchas ventajas económicas podríamos tener, buenos estudios o hasta títulos, una gran audiencia, renombre, oportunidades, carisma, personalidad, caracter, desarrollo, buena memoria, pero nada de eso, podrá tocar el corazón del pecador, ninguna participación con la mejor oratoria, podrá convencer al hombre de pecado, atraerle a Cristo o hacerlo tomar una decisión inmediata en cuanto a su actual estado de vida, ninguno se quebrantará ante la pompa humana, quizás podría sacudir las emociones del alma, hacer derramar una lagrima solitaria, pero no llevará el quebrantamiento, la virtud, el efecto necesario a la vida del hombre a no ser que esté la “virtud de Dios” saliendo por su boca, a no ser que “la presencia de Dios” este llenando ese ambiente y cambiando totalmente la perspectiva de como continuar viviendo de esa manera, “SOLO EL PODER DE DIOS” a través del constante fluir, de la comunión y armonía que trae LA ORACIÓN (sin cesar), podrá tener la virtud necesaria o suficiente dinamita, para romper los huesos y tendones de las rodillas paralizadas, romper en pedazos el corazón del hombre y convencerlo de su completo fracaso y la real necesidad de buscar y aceptar a un “Salvador” (en su estado de perdido), gritar por ayuda, con alaridos del alma, es la comunión con Dios y la busqueda de su voluntad la que hace al cristiano “diferente”, …mucho ruido, poca virtud y el problema está en que hemos dejado de tomar a Dios en cuenta, necesitamos urgente un cambio.

...si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, Y BUSCAREN MI ROSTRO, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7:14

Algún susceptible, podrá decir: “eso no es verdad
Pues el resultado está a la vista.

Predicamos, ungimos, aconsejamos y los enfermos siguen enfermos, los depresivos siguen tomando pastillas, nuestros jóvenes siguen atraidos por el mundo, los endemoniados siguen poseídos y los tibios siguen mas engañados, nadie corre al altar, nadie cae en éxtasis, transportado o profetizando siendo guiado autenticamente por el Espíritu Santo (excepto en algunos pequeños lugares) , los fuegos extraños han sustituído el verdadero fuego que consume, y lo peor de todo es que no hay lamento por ello, preferimos aludir a nuestro nombre, prestigio o enseñanza, envolviendonos en interminables formas de cubrir nuestra desnudéz, pero no buscamos el morir delante de Dios pidiendo que nos perdone por nuestra vana arrogancia.

Esta guerra espiritual ya ha provocado muchas muertes en el mundo entero, lo peor de todo es que los muertos no se han dado cuenta de que ya están muertos.

¡Predicador!, aunque continúes predicando, no tendrás ningún éxito a menos que ores. Si no sabes cómo luchar con Dios de rodillas, encontrarás que es muy difícil luchar de pie en el púlpito con los hombres. Podrás esforzarte para hacerlo pero no tendrás éxito, a menos que apoyes tus esfuerzos en la oración. Es más probable que falles en tus oraciones que en tus esfuerzos. No leemos en ningún momento que la mano de Josué haya estado cansada de blandir la espada, pero la mano de Moisés sí estaba cansada de sostener la vara. Entre más espiritual sea la tarea, más propensos estaremos a cansarnos de ella.

Oh Dios ayúdanos a vivir nuevamente, danos vida, perdónanos y ayúdanos a levantarnos, trae vida a estos huesos secos y guíanos a la oración, a hacerla para nosotros un estilo de vida, solamente de esta manera podremos ver cambios en un mundo cristiano que ya ha dejado de creer.

Oh Jehová, de mañana oirás mi oración
de mañana me presentaré ante ti
porque eres la razón de mi existir.

Nota: Si este artículo no te hace cambiar en tu hábito de orar (si es que lo tienes) de nada sirve que lo apruebes o le des un “me gusta”, la finalidad es lo que Dios quiere decirte.
...Y tu respuesta es lo que Él está esperando.

Pastor David Fuentes

 

ALIÉNTESE SU CORAZÓN Y TENGA ÁNIMO

Hechos por la mano de Dios con propósito.

“Antes de hacerte en el vientre de tu madre, te escogí. Antes que nacieras, te escogí para un trabajo especial.” (Jer.1:5)

Ud. fue creado para cumplir una función especial. Fue salvado para servir a Dios.
La Biblia dice, “Es él quien nos salvó y nos escogió para su obra santa, no por que nosotros lo merecíamos sino porque ese era su plan.”
Dios lo redimió para que pudiera hacer Su “obra santa”. Uno no recibe salvación mediante el servicio, sino que uno recibe salvación para servir.
En el reino de Dios, usted tiene un lugar, un propósito, un papel y
una función que realizar. Esto le da a su vida un gran significado y valor.
Le costó a Jesús su vida para comprar su salvación. La Biblia nos recuerda, “Dios pagó un gran precio por ustedes. Por lo tanto, usen su cuerpo para honrar a Dios.”
No servimos a Dios porque sentimos culpabilidad o porque sentimos miedo y mucho menos porque nos sentimos obligados, sino porque sentimos gozo y una profunda gratitud por lo que ha hecho por nosotros. Le debemos nuestras vidas. Por medio de la salvación nuestro pasado ha sido perdonado, nuestro presente tiene sentido y nuestro futuro está ase-
gurado. A luz de estos beneficios increíbles, Pablo concluyó, “Debido a la gran misericordia de Dios… ofrézcanse ustedes mismos como sacrificios vivos a Dios, dedicados a su servicio.” Romanos12:1

Si somos de Dios, glorifiquemos a Dios, si tenemos algún problema en la vida, como somos de Dios no debería ser nuestro problema sino de nuestro dueño y Él sabrá tener cuidado de nosotros. Si confiamos en nuestro hacedor, Él frente a cada peligro o amenaza en nuestro caminar por esta vida, nos enseñará la salida o abrirá caminos donde no los hay.
Nunca terminaremos de conocer el poder de Dios hasta que no nos veamos sometidos a una gran prueba, dificultad o tentación, será allí donde nuestra confianza en Él será probada y en donde cada uno de nosotros aprenderá que nuestro amante Dios nunca nos dejará solos.

Él no merece que dudemos, ni que volvamos atrás o dejemos de predicar su palabra porque otros nos tratan mal o decepcionan, no vale la pena, nadie ha pagado ningún precio por nosotros como Cristo.

Por esto que nada perturbe nuestro caminar y nos impida tener el mas grande privilegio que pudiese tener hombre alguno y es de ir a morar con Él por la eternidad.

Su invitación nos dice:
En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Juan 14:2-3

P DF