Heme aquí, envíame a mi.

 

“Samuel, Samuel”, Entonces Samuel dijo: “Habla, porque tu siervo oye”.  1 Samuel 3:10

Cuando Dios nos llama, nuestro privilegio y responsabilidad es responder “Heme aquí”. Aunque Dios no siempre nos habla con voz audible, también podemos conocer su voluntad a través de su palabra. Aun así, en ocasiones nos resulta difícil oír la voz de Dios porque permitimos que otras voces interfieran.

En base a esto, hay mucho que decir.

Encontramos en la escritura la oposición que acompañaba al llamado en aquellos que obedecieron. Un caso especial que llama nuestra atención se encuentra en el libro de Esdras y Hageo. 

Los cautivos que habían retornado a Jerusalén con el propósito de reconstruir el templo que había sido destruido, perdieron cerca de 18 años no haciendo lo que Dios los había llamado a hacer, y en vez de esto estaban afanados acomodándose en sus propias casas. Pero para lo de Dios, según ellos todavía no era tiempo. Dios les dio a conocer que esto trae consecuencias.

Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos.  Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos. Y llamé la sequía sobre esta tierra, y sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino, sobre el aceite, sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de manos. Hageo 1:6-7,10-11

Todo lo que ellos trataban de hacer de acuerdo al mensaje de Dios, no prosperaría. Pero me llama mucho la atención cuando dice “despertó Jehová el espíritu” primero del Rey Ciro para que cerca de 50.000 cautivos volvieran a Jerusalén a reconstruir el templo que había sido destruido Esdras 1:1; y después “Jehová despertó el espíritu” de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y de todo el resto del pueblo, Hageo 1:14; e hicieron lo que Dios les pidió. Entonces cuando Dios despertó el espíritu de ellos, pudieron entender la voluntad de Dios y no solo esto sino también ponerla por obra.

Hoy estamos viviendo situaciones similares. ¿Cuántos hay que tienen un llamado claro de Dios para entregar sus vidas a la obra misionera, pero están perdiendo preciosas años de sus vidas quizás culpando a la iglesia, trabajos, familia, etc.?

Podría contar muchas experiencias, de los que se me han acercado para contar lo que Dios les había mostrado cuando eran jóvenes, del llamado de Dios para sus vidas y que por no obedecer hoy viven en miseria espiritual.

El llamado trae consigo oposición y es allí en donde hay que poner nuestra vida en consagración a Dios para que sea Él quien despierte nuestro espíritu y podamos obedecer.

Amigo, amado. No quisiera verte derrotado, sino mas bien que pensaras cuanto trabajo hay y el tiempo que has perdido.

Si el sistema de este mundo, familia, cultura, profesión, metas materiales, religiosidad o legalismo te quisieran impedir cumplir la misión a la cual Dios te ha llamado, dime ¿Crees tú, que Dios no te ayudaría si quisieras de todo tu corazón obedecer?

Si tan solo me dijeras, que has agonizado delante de su presencia para que se cumpla Su Santo propósito en ti.

¿Ha visto Dios tu vida en el huerto de la oración implorándole que te despierte? ¿Has solicitado a Dios con tu frente en tierra que Él abra caminos para que puedas tener lo que necesitas para ir y predicar su evangelio? ¿Ha oído Dios tu gemido de madrugada por los muchos que viven todavía en las oscuras cárceles del mal? ¿Agonizas por los perdidos? ¿Has muerto del todo? Cuando vienen los impedimentos declinamos fácilmente, pero si persistimos en lo que  hemos recibido de Dios y esperamos en Él, veremos la salud de Jehová.

Cuando Él llama también provee lo necesario para realizar esta labor, Él abre puertas en donde nadie puede cerrar, defenderá, esconderá tu vida bajo su abrigo en contra de todo lo que quiera dañarte para no cumplir con lo que Él te ha encomendado. Despertará el corazón de tu familia, iglesia o pastor, para entender lo que es de Dios.

No uses los obstáculos como pretexto, o acaso ¿Piensas que Dios no te ve cuando te escondes detrás de un estudio que no satisface lo que está realmente dentro de tu corazón?  ¿De ese trabajo muy prospero o ese amor según tus pensamientos que logrará acallar esa voz que te llama noche tras noche?

Medita muy bien esto ¿Obedecer al llamado de Dios o guardarlo para vivir una vida que no te ha mandado Dios a vivir? es tu elección, pero quiero que sepas que no hay nada que tú puedas poner delante de Dios como excusa acerca de tú llamado, 

Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios. Romanos 11:29

 Pide consejo al respecto, niégate a ti mismo, obedece.

Camino Misionero

 

 

 

Pastor DF

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