“Las Buenas Intensiones” o los buenos pensamientos no son suficientes para llevar a cabo la gran comisión.

Me volví y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol; y he aquí las lágrimas de los oprimidos, sin tener quien los consuele; y la fuerza estaba en la mano de sus opresores, y para ellos no había consolador. Eclesiastés 4:1

Siempre hemos deseado ser mejores para Dios y hacer su voluntad, pero en la práctica quizás sin darnos cuenta, todo gira en torno a nosotros mismos.

Deseamos expresar a otros cuanta simpatía sentimos por la obra misionera, admiramos la entrega en lo que respecta a dar, trabajar en la obra del Señor, visitar, atender a los más desposeídos y necesitados.

Pero no es lo mismo que ir, la simpatía no puede sustituir la acción.

Miremos por un momento lo que tenemos y hacemos, muchos están contentos por las misiones que participa su iglesia local, pero ¿A quiénes visitamos? ¿No tienen ya ellos el evangelio?
Puedo entender que es muy importante mantener una hermosa comunión entre las iglesias vecinas, pero ¿Qué de aquellos que aún no han escuchado la palabra de Dios?

Les invito a orar, por aquellos que sufren sin esperanza.
Marcos 16:15

Nosotros ya tenemos el evangelio, hay muchos que recién lo están recibiendo y les aseguro que están sufriendo mucho por propagarlo, y otros, que aún no saben nada del inmenso amor de Dios por ellos.

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