Misión a Angola 14 de mayo al 12 de junio, 2009 – I Parte

Llegué al aeropuerto Internacional 14 de febrero a la 13:30 hrs. Del día 16 de mayo.

Lamentablemente no había nadie esperándome, pero gracias a Dios que después de algunas horas logré comunicarme con la hermana Tina y ella envió a su esposo a buscarme.

Paso a relatar lo que fue esta misión:

No he podido encontrar una forma de comunicarme hacia Chile o Estados Unidos como quisiera, pero estoy bien gracias a Dios.

Aquí las cosas que pasan de repente quitan toda esperanza y en otro momento nos animan a seguir. Creo que hay muchas cosas que dicen NO a este proyecto de venir a abrir obra acá, pero lo que hace la gran diferencia a todos los lugares que he conocido, es que aquí la gente tiene necesidad de Dios, no es como en nuestros países en America que ya la gente muestra que ya esta cansada del evangelio, aquí hay mucho que hacer, pero lo resumo solo de esta manera, “aquí hay que venir a morir” esta obra requiere de vidas entregadas y consagradas, para poder realizar este trabajo, cuando hemos vivido aquellos momento de humillación, por parte de algunas personas o hemos quedado sin transporte para movernos de un lugar a otro con nuestro hermano Gabriel Dos Santos, vagando en la ciudad 3 días sin llegar adonde están nuestras maletas, sin cambiarse ropa o afeitarse, sin dinero, etc. Dios muestra algo nuevo, por ejemplo ayer nos quedamos en Luanda sin la posibilidad de volver por nuestras cosas a “Viana” lugar en donde vive la hna. Tina y en donde están nuestras cosas, caminamos como una hora por la ciudad, hasta llegar a un lugar en donde salen las micros para el sector que teníamos que irnos a pasar la noche, caminamos entre una nube negra como un atardecer de invierno, en calles polvorientas y salidas de drenajes con aguas podridas, entre un gentío de personas, tratando de sobrevivir, pidiendo, vendiendo lo que puedan, allí por entre esas calles caminábamos nosotros, y les decíamos, “Bon día a palabra de Deus, Deus te abenzoe”. (Ofreciendo tratados en portugués).

Si hubiese estado en mi lugar, viendo esas caras, esos ojos grandes y rojos, es como que muchas personas tuvieran no sé, infección a los ojos, como derrame, son manchas rojas, algunos dicen que son secuelas de la guerra, manos extendidas y diciendo brigado pastor, brigado pastor, sin decirles a ellos que soy pastor la mayoría me decía pastor.

Llegamos a un lugar a tomar el bus y habían como 80 personas en una fila esperando subir al bus, finalmente después de esperar nos subimos, fuimos los últimos, tuvimos que subirnos cuando ya el bus estaba en movimiento, y allí pudimos entrar y le dije al hno. Gabriel repartamos los últimos tratados, y allí comenzamos a dar los tratados y se nos acabaron y desde atrás del bus decían aquí pastor otro más, otro mas. Bueno le dije al hno. Gabriel ya que se nos acabaron los tratados y la gente tiene hambre, prediquemos y allí el hno. Gabriel le dice al conductor, Señor conductor baje el radio por favor que voy a predicar el evangelio. El chofer bajo el radio y empezó el hno. Gabriel a predicar y de pronto comenzaron a alegar algunos yo no entendía totalmente pero me di cuenta después que los que estaban atrás del bus no escuchaban así que estaban pidiendo al hno. Gabriel que fuera a predicar al medio del bus. Yo estaba predicando al frente, allí ellos escucharon atentos y después seguimos predicando a las personas que estaban cerca, todos preguntaban, ¿Dónde está la iglesia, donde está la iglesia? nos pedían biblias y que les fuéramos a visitar.

Bueno después de esta experiencia, llegamos a nuestro destino.

Al día siguiente nos conseguimos un automóvil para ir a buscar nuestras cosas y el camino polvoriento y lleno de gente por esa carretera de hoyos, nos paro un policía sin ningún aspecto de policía y nos pidió los documentos todo estaba bien hasta que descubrió que los papeles del auto no estaban al día, no amenazo con quitarnos el vehiculo, y retenerlo por 45 días y pagar una multa y además $25 dólares diarios por tener el vehiculo retenido, el hno. Gabriel le ofreció para un refresco y mas se enojo, dijo Ud. piensa que yo estoy aquí para tomar refrescos, estoy aquí para hacer cumplir la ley, así que les pido 3 cabezas, y eso significaba que nos pedía $300.00 dólares, tan solo teníamos $200.00 así que tuvimos que darle todo nuestro dinero, nos quedamos sin dinero otra vez y ahora que hacer, teníamos que ir a buscar nuestras cosas y además pagar $100.00 dólares por un día mas que estuvieron nuestras cosas en ese hotel.

Desanimados llegamos a Viana, pero gracias a Dios nos recuperamos dentro de la tarde, ese día me picaron muchos mosquitos, fuimos a la farmacia con el hno. Gabriel ya que ya tantos mosquitos que me han picado el teme que me de el paludismo, esa es la reacción que viene después de ser picado por estos mosquitos y si eso no se trata a tiempo, viene la malaria.

Bueno, creo que Dios esta tratando de purificarme en este lugar, pero le diré algo, aquí todas las personas que reciben el evangelio y nos conocen nos preguntan como lo vamos a hacer después y les hemos dicho que vamos a venirnos para establecer la obra del Señor acá, y ya todos dan por hecho que nosotros somos los que vamos a volver, así lo están ya hablando los familiares del hno. Gabriel y la hna. Tina, todos ya dan por hecho que vamos a volver.

El hermano Gabriel tiene un primo que es general de ejercito y vinimos a visitarlo, el tiene mucho dinero y propiedades y ahora el que no quiere que nos vayamos de aquí un lugar cerca de Luanda nos dejo en un hotel caro, pago por nosotros $1800.00 dólares por 5 días en este hotel, y el hotel es como de media estrella, también nos ofreció ayudarnos a pagar un lugar en Benguela, hacia donde iremos el próximo martes distante aproximadamente 400 kilómetros de la capital, dicen que es muy parecido a Valparaíso con Viña del Mar ya que allí esta uno de los principales puertos de África. El primo del hno. Gabriel quiere que hablemos del evangelio de los proyectos que tenemos, eso es muy positivo pero él es una persona muy ocupada, de repente reta al hno. Gabriel que no ha hecho nada en la vida, después le dice yo te voy a ayudar, le dice la familia dice que tu estas loco, pero yo te voy a ayudar, y él ya da por hecho de que yo y el hno. Gabriel vamos a buscar a nuestras familias a Chile y Estados Unidos y volvemos a Angola.

Bueno aquí estoy en este lugar clamando al Dios vivo para que me de buena salud, sé que es un continente que ha sufrido mucho la pobreza, las diferentes plagas de enfermedades, guerra, hambre es un país de una cultura muy diferente a la nuestra y entiendo que para traer la bendición del evangelio a este lugar requiere de una gran inversión, pienso que si trabajamos acá ya establecidos, fácilmente podría haber una cosecha de aproximadamente 500 almas al año, podemos pensar que la iglesia pronto sería muy grande, pero también debemos de entender que el 99% de ese grupo, son personas extremadamente pobre. Estamos orando y pidiendo a Dios dirección en todo, mi trabajo acá no es hacer promesas y/o proyectos por mi cuenta, yo estoy aprendiendo y anotando todo para presentar un informe y después me diga mi Superintendente lo que debemos de hacer, a todos les digo eso, para que además sepan que no estoy solo sino que tenemos una iglesia organizada.

Yo quiero que Dios hable y de señales, eso estoy pidiendo, pero la vida acá es muy diferente a todo el resto del mundo. Los terrenos están muy caros, hay casas de multimillonarios en medio de tanta pobreza, suciedad, tierra roja, pestes y enfermedades, un ambiente post guerra, es terrible, no hay educación, cuando he estado en Viana (es como ir de Santiago a Buin) no veo una sola persona blanca, de pronto uno que otro en la ciudad.

Pienso en misioneros chilenos, ¿Cómo podrían vivir en un lugar lleno de mosquitos que lo esperan en las tardes para asustar con diferentes enfermedades? Creo que aquí hay que venir solo a predicar la palabra del Señor, y entendiendo que al hacerlo puede costar la vida, para mí este campo si representa uno de los retos más grandes que he tenido, como misionero.

Quiero que sepa que en medio de las luchas que hemos tenido, también hemos visto la gloria de Dios, recibí un mensaje de parte del Señor y me dijo en sueño, clarito el Señor… entraba a un lugar como que había una fiesta de bienvenida para mi en los cielos y yo me sentía muy pecador y no quería entrar porque sentía que no era digno y apareció un letrero largo y grande que decía: “Entra, Cristo te justifica”. Eso fue y estoy contento a pesar de tantas cosas que he vivido, estoy contento porque sé que no estoy solo.

La comida también es diferente, por ejemplo anoche comí gusanos, dicen que tienen mucha proteínas, aquí hay mucha necesidad de educación en todo aspecto, y además es un país muy caro para vivir, no he podido encontrar terrenos por menos de medio millón de dólares, hay que tener mínimo $100 (dólares) para comer diariamente y si quisiera arrendar una casa regular, sale como $5000 (dólares) al mes, claro está que hay personas que ganan mucho dinero, así que eso recompensa. Es una nación con una gran necesidad de sanidad mental, ya que todavía se ven las secuelas de la guerra, ellos ya dejaron las armas, pero todavía están armados mentalmente, por ejemplo nos prestaron un vehiculo para trasportarnos pero hay que manejar con mucho cuidado ya que las calles están repletas de gente tratando de sobrevivir, tratando de vender algo y si yo atropello a alguno de ellos, tengo que arrancar y entregarme en otro lugar a la policía, ya que si me quedo allí me pueden matar las otras personas, ya que todavía hay algunos que hacen justicia con sus propias manos. Son cosas que quizás nos pueden asustar, pero me he dado cuenta que Dios está con nosotros, hemos predicado en las micros y en las calles, repartimos tratados y se nos acaban, todos quieren oír y todos quieren que ore por ellos para recibir bendición, eso es lo mas hermoso de este lugar que la gente esta hambrienta de Dios, vengo de una nación que me dio la bendición de oír el mensaje de salvación; Chile y ahora estoy trabajando en otro país cuna del evangelio en América; Estados Unidos, pero me he dado cuenta que en muchos lugares a la gente ya no les hace falta Dios, ya están hastiados algunos de la búsqueda y la consagración, ya no extienden sus manos como en este lugar para recibir un tratado y quedan con rostros tristes, esos ojos grandes y con manchas rojas, diciendo a mí pastor, a mí pastor… y yo les digo no tengo mas tratados; aquí hay hambre de Dios, hambre, sed de Dios, espero en el Señor que mi iglesia no se asuste ya que el único problema es que la inversión para comenzar la obra en este lugar, demanda mucho. Además quien venga a este lugar a trabajar, tiene que venir dispuesto a todo, a todo.

Bueno seguimos orando y pidiendo a Dios que nos dé salud, ya que hay que cuidarse mucho.

En estos días hablaremos con el vise ministro de educación y si el permite le explicaré nuestro propósito al estar acá y veremos si hay alguna respuesta positiva, ya que de eso también depende que la iglesia pueda ser aceptada o incorporada en forma legal dentro del país, él es hermano mayor del hermano Gabriel, pero eso acá no significa mucho ya que uno es alguien cuando viste bien y cuando habla bien y para algunos familiares del hermano Gabriel dicen que Gabriel no es nadie todavía porque el no ha ganado dinero como ellos.

También viajaremos mañana a Benguela una ciudad a unos 500 kilómetros de Luanda y allí estaremos viendo la posibilidad de estudiar si el evangelio puede comenzar en una provincia, ya que es mas barato, estaremos visitando dos tribus, espero ser bien recibido, si me reciben escucharán el evangelio y ofrecerán comida, si nos rechazan nos sacaran a golpes, así de fácil, pues acepto el reto, ayer estuve comiendo una comida muy especial, gusanos cocidos. Los comí solo porque me estaban todos mirando.

África es para valientes y eso le estoy pidiendo a Dios, que me dé valentía. Espero que Dios haga milagros ya que cada día hay un nuevo y gran desafío. Hoy comencé con una enfermedad al estomago tremendo, pero ya estoy tomando algunas medicinas, creo que he bajado algunos kilitos ya.

Dios ten misericordia de Angola, y de esos niños que juegan con aguas servidas en medio de una ciudad que no puede todavía ver el hermoso color del cielo. De la juventud, traumada por la guerra, de esas mujeres cargando con sus bebes en la espalda y grandes pesos en sus cabezas, pon tus ojos sobre África mi Dios y trae a ellos, PAZ. Amen.

Pastor David F Fuentes
Hermano Gabriel Dos Santos
Carolina del Norte – Estados Unidos

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