Oíd la palabra de Jehová…

Lectura: Jeremías 2:4-13

“Ningún hombre, mujer, pastor, misionero o evangelista es más grande que su vida de oración”. Esto quiere decir que su vida de oración determinará si lo que es o hace en la iglesia tiene o no fundamento.

Si hay alguno que tiene dones espirituales, estos estarán determinados por su dieta espiritual.

La iglesia de hoy languidece, por la poca preparación, sacrificio y amor por las almas, los “avivamientos”, “movimientos espirituales” o “misiones”, no son mas que hojarasca, prenden fácilmente durante un fin de semana y su llama desaparece a los dos días, ¿Por qué?; porque no hay comunión con Dios.

El alejamiento del hombre de su Creador y el pasar por alto sus preceptos son las causas principales del éxito en materia espiritual de nuestro adversario sobre la iglesia de Cristo, nos dejamos sobornar fácilmente por un espíritu de confianza, de que lo que estamos haciendo va por buen camino y nos conformamos a esperar lo que supuestamente encasillamos como “la voluntad de Dios” en materia de receptibilidad del evangelio.

Jactándonos de nuestra condición de Pentecostales, miramos a otros como el mundo clasista, por tener otros nombres les condenamos o por sus ideas supuestamente contrarias a las escrituras. Pero en nuestra vanidad o ceguera no nos hemos apercibido de que ellos con “su error” son mas fieles y constantes y unidos que nosotros con nuestra “verdad”, hay un Dios que constantemente nos está llamando a volver a la senda antigua. Abra Él nuestro oído para oír su voz. Jeremía 6:16

La condición de la iglesia o el examen de la misma, no se puede establecer por la asistencia a los servicios del domingo en la noche, menos por los eventos “espirituales”. La realidad de vida de la iglesia, se encuentra en el grado de arrepentimiento que tengan sus miembros, como también en la predicación a la calle, reuniones de oración o privada de sus fieles. Si esto se descuida, todo el cuerpo se enfermará y será muy apresurado su fracaso, no podemos lidiar con los síntomas de la enfermedad aplicando calmantes baratos cuando se trata de un cáncer, debemos de aplicar lo único que puede sacar de raíz este mal, la gloriosa sangre de Jesucristo.
La iglesia de hoy se ha renovado, las nuevas generaciones están tomando las responsabilidades para seguir adelante con este legado de sembrar el evangelio en el mundo entero, nuestro adversario, el mundo y la carne junto a todo el modernismo en los días de hoy, hacen que las exigencias sean mayores en lo concerniente a lo espiritual. El peligro es inminente, por esto con mayor razón, no podemos dejar una responsabilidad tan grande en un grupo de inexpertos que guiados por sus propios vientres amen mas el mundo que a Dios, para servir a un dios distinto que se adapta a su necios propósitos, en donde no hay que vivir ningún sacrificio, llevar ninguna cruz ni despojarse de nada.

Dios nos rescató de nuestra mala manera de vivir, tuvo misericordia y enderezo nuestros pasos, nos perdonó y quitó esa pesada carga que llevaba nuestra vida a la perdición, hoy no nos debemos a nosotros mismos sino a la causa de Dios y por ella tenemos que gemir, llorar, orar, pedir y buscar las herramientas necesarias para enfrentar a nuestro adversario y arrebatar de su mano a los oprimidos, afligidos y angustiados por él. Con el único y solo propósito de engrandecer el reino de los cielos.

Si hemos de trabajar con Cristo, mas vale que nos rindamos a su entera voluntad.

Cuidémonos!, no sea que nos encontremos festejando una gran fiesta, pero en realidad se trate de nuestro funeral.

Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Joel 2:12

Pastor David F Fuentes

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