USANDO BIEN LA BALANZA

¿Se han alejado de usted familiares y/o amigos?
¿Ya no le visitan, ni le invitan a algún lugar?
¿Tiene amistades en Facebook que no escriben nada cuando usted comenta o muestra algo y le deprime?
¿Ya no le llaman ni escriben las amistades por teléfono o WhatsApp u otras redes sociales como solían hacerlo antes y esto le preocupa?
O se pregunta: ¿Qué habré hecho mal? Se habrán enojado? Por qué ya no me hablan, escriben, etc.?

 

Bueno, posiblemente usted esté experimentando:

  1. Olvido de parte de sus familiares o amistades
  2. Preocupación excesiva
  3. Estrés
  4. Depresión
  5. Inseguridad
  6. Síndrome de desconexión
  7. Ataques Espirituales

Quisiera compartir un comentario basado en:

Eclesiastés 3 “Todo tiene su tiempo”; Juan 13:34 “Amaos los unos a los otros” y Proverbios 17:17 “En todo tiempo ama el amigo” 

Antes que nada, le advierto que somos familia cristiana o consanguínea, y será muy difícil deshacerse de mi por tanto, por mi parte “Yo le seguiré escribiendo” (lo escribo tratando de llegar primero a su corazón con una palabra de cariño)

Bueno, como es nuestra costumbre “cultural” y siempre queremos encontrar a quien culpar, podríamos decir que el problema está en la frialdad de las relaciones humanas que existen hoy en día. O quizás diríamos que el culpable es el que depende de un mensaje o de la aprobación de los demás para poder sentirse bien. O finalmente la culpa la tienen las redes sociales.

De acuerdo con la palabra de Dios Él nos enseña a usar el entendimiento, la sabiduría, para poder entender todas las cosas. Y creo que la respuesta se encuentra en: Cómo debemos actuar, pensar y vivir y que esto sea de forma balanceada para así no pecar, ya sea;

  1. Dándonos demasiada importancia
  2. Apegándonos de sobremanera a las redes sociales
  3. No respondiendo deliberadamente a quienes nos aman
  4. No atendiendo o visitando o demostrando nuestro amor a quienes Dios nos ha dado, como padres, familiares o amigos
  5. O simplemente dando lugar al diablo en nuestra mente para crear algo que no existe

“Todo tiene su tiempo”, nos dice el Señor en su palabra, pero también nos insta a “amarnos” y estimularnos y a reaccionar de forma activa cuando alguno está decaído o enfermo, el proverbista nos dice: “En todo tiempo” ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de prueba”. 

Juzgue usted mi amado hermano(a) o familiar, qué está haciendo, cómo está ocupando su tiempo y/o cómo está interactuando con los demás.

¿Escribe o llama a sus padres, familia o amigos? O dice “ yo no sirvo para estar escribiendo, llamando o visitando a nadie”? ¿Revisa su correo o llamadas de forma normal?

Mi deseo no es molestarle o cargarme a algún lado, o promocionar o aconsejar a no usar las redes sociales diciendo que son malas o buenas” (nosotros las usamos continuamente como herramientas para la obra),  solamente meditar en que hay que aplicar el principio de Eclesiastés 3, “todo tiene su tiempo”.

Puede que exista alguien con el deseo de desperdiciar su tiempo pidiendo que muchos le escriban o llamen, pero también puede haber algún decaído o necesitado, y nosotros estemos cayendo en encerrarnos en nosotros mismos o lo nuestro, cuando Dios siempre nos está llamando a no ser indiferentes, y animarnos y alentarnos los unos a otros.

Conclusión: Dios nos ayude en todo esto y seamos dirigidos por el Espíritu de Dios, para usar esa balanza del “tiempo”, de la mejor forma y así agradar a Dios y a los que nos rodean. Quisiera también agregar algo muy importante que nunca debe olvidar: “Dios le ama” 

Salmo 27:10 

 

Pastor DF

APRENDIENDO A DESCANSAR EN EL SEÑOR

  • Éxodo 33:14; Jeremías 6:16

Dentro de un cuestionario de preguntas hechas por psicólogos a los sobrevivientes del holocausto en Auschwitz en 1945, estaba esta.
¿A qué le tenían más pavor o miedo estando en los campos de concentración nazi?
Es de extrañar que la mayoría de ellos no dijeron que era a la muerte, sino a la inseguridad.

“La inseguridad e incertidumbre fueron nuestras compañeras de día y de noche”, respondió una mujer judía.

Este mismo miedo a la “no seguridad” o “incertidumbre” está también presente hoy en muchas partes del mundo.

Las catástrofes “naturales” como terremotos, huracanes, tornados, tsunamis, volcanes, sumado a los actos terroristas, guerras, incremento de la delincuencia o informaciones de apariciones de ovnis, han traído ultimamente una inestabilidad tal, que ahora “nadie se siente seguro en el mundo”. (1 Tesalonicenses 5:3)
No hay ninguna persona que (a pesar de que pudiese tener mucho dinero) pueda protegerse de lo incierto, o puedo también decir que ninguno de nosotros podemos asegurar que terminaremos con vida en este día.

Esa inseguridad no trae descanso para el alma, sino preocupación e inestabilidad, además puede ser el factor principal de varias enfermedades psicosomáticas.

¿Qué podemos hacer?
El Apóstol Pablo habla a los hermanos de Tesalónica respecto a esa misma inseguridad: “Más vosotros hermanos no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz. (1 Tesalonicenses 5:4)
No hay que poner nuestra confianza en lo incierto. Los ricos de este siglo ponen su confianza en el dinero, pero Dios les dice: “ni pongan la esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en el Dios vivo. (1 Timoteo 6:17)

Para vivir tranquilos y no tener preocupación alguna, debemos vivir en Cristo, cerca de Cristo y poner en Él nuestra confianza. No debemos sólo conocer el evangelio, sino vivir el evangelio.

Las preocupaciones vendrán, pero estando en Cristo y obedeciendo a lo que Él nos ha llamado podremos decir cómo Pablo: “Pero de ninguna cosa hago caso” (Hechos 20:24). En 1 Pedro 5:7 se nos instruye a “echar toda nuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de nosotros”

Dios nos ayude a ser diferentes, actuar diferente, a entender a lo que Dios nos está llamando en un mundo afligido y sin paz.

Muchas veces predicamos de calma, paz, a poner nuestra confianza en Dios y de pronto nos sumamos a las mismas preocupaciones de los que no han conocido a Cristo.

Aprendamos a descansar en el Señor. Confía en Dios, no importa donde estés…

Pastor df