SOLO PARA PECADORES REINCIDENTES

Escuché en varias oportunidades que no había que confiar en los que se convertían al evangelio en las cárceles, ya que la mayoría de ellos solo están pretendiendo haber cambiado, pero son iguales.

Vuelven a delinquir, robar, o a las drogas, alcohol, etc.

Entiendo y estoy de acuerdo que hay mucha reincidencia, pero la pregunta es, ¿Solo a los que están o estuvieron en la cárcel o también existe reincidencia dentro de la hermandad fuera de ella?

Acaso ¿Ha sido erradicada completamente de nuestra vida la ambición, enemistad, orgullo, vanidad, división, ansias de poder, discriminación, clasismo, engaño, irá, contienda, y muchas otras más?

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.
Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Jeremías 29:11-13

No siempre “el bien para nosotros” es lo que nosotros deseamos, sino el bien que Dios desea darnos.

Dios nos da el consejo: (Hay caminos que al hombre le parecen derecho, pero su fin es de muerte. Proverbios 14:12)

Pero, usualmente elegimos nuestros propios caminos; y cuando nos damos cuenta del error, tratamos de volvernos a él.

Más de alguno de los que lea estas palabras se sentirá identificado y recordará con dolor alguna experiencia en su vida, pero quiero decir que todo esto no es el mayor problema.
El mayor problema es cuando somos reincidentes. “Como perro que vuelve a su vómito, así es el necio que repite su necedad”. Proverbios 26:11

Hemos escuchado el consejo de Dios, igual elegimos nuestros propios caminos, después sufrimos las consecuencias y volvemos arrepentidos, para después volver a equivocarnos y hacer lo mismo. (le suena familiar)

… todo se convierte en un círculo vicioso. Se repite una y otra vez.

¿Acaso no tenemos la capacidad de aprender de nuestros errores? ¿Por qué no aplicar medicina a nuestro mal?

Dios, no ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, su misericordia es abundante, pero tenemos que recapacitar y volvernos a él de todo corazón.

Necesitamos un cambio Radical

Con mucha razón David pidió a Dios un cambio radical: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, y no quites de mi, tu Santo Espíritu”. Salmo 51:10-11

Dios nos guíe para meditar en nuestros caminos, y usar con sabiduría nuestro tiempo.

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