“Te ruego que me muestres tu gloria.”

Le dije a Dios: se me hace extraño ir a una reunión y no ver la manifestación de Tu poder obrando en la iglesia sino solo ver un servicio cotidiano, frio y sin vida.

Él me dijo: es bueno que se te haga extraño, ya que muchos se han acostumbrado.

“Manda un avivamiento y que comience en mi”

Manifestación: Acción y efecto de manifestar o manifestarse. Dar a conocer, Revelación de Dios al hombre, Teofanía, (del griego antiguo Θεοφάνεια’, theos= Dios, y faino = aparecer, manifestación) Dios en manifestaciones sobrenaturales (para el hombre) revelando su amor, poder y voluntad. Sinónimos: manifestación, declaración, muestra, prueba, evidencia, testimonio, argumento, comprobación.

Al escribir lo que Dios me ha permitido, les ruego que no lo analicen con los ojos de su cultura, he aprendido muchas cosas trabajando en otros países. Creo que al leer la palabra manifestación de inmediato la mente de algunos se va a hermanos (instrumentos) danzando, profetizando, operando o hablando en lenguas dentro de la iglesia y la verdad no me refiero enteramente a eso.

Antes que nada quisiera que analicemos las expresiones o coros que se cantan en la iglesia que hablan de Dios como una persona que hay que invitar para que esté presente en el lugar, servicio o reunión, coros como “Señor no quiero que te vayas” “Espíritu Santo Bienvenido” nos dan a entender que se está invitando a alguien a que venga, o que no se vaya del lugar en donde nos encontramos, la pregunta que surge es: Si Dios es Espíritu y es Omnipresente ¿No estaba ya en ese lugar antes que nosotros? Si Él está en todo lugar ¿Por qué lo vamos a invitar para que venga?

Estas preguntas nos muestran que se refiere a dos cosas distintas, Yo debo de saber que Él ya está presente (Salmos 139:7-12) y lo que necesito o puedo pedir es “La manifestación de su presencia”

Moisés buscaba de Dios una manifestación continua de su presencia diciendo: “para que te conozca” (Éxodo 33:13). Y Dios le respondió: “Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.” (Versículo 14)

La respuesta de Dios a Moisés sería más que suficiente para la mayoría de los creyentes. Todos queremos la presencia de Dios, dirigiéndonos, guiándonos, dándonos poder y bendiciéndonos. Realmente, ¿Qué más puede desear todo creyente? Sin embargo, tener la garantía de la presencia de Dios no fue suficiente para Moisés. Él sabía que había algo más, y clamó: “Te ruego que me muestres tu gloria.” (Versículo 18)

La manifestación se puede desarrollar en el culto de muchas maneras, como muchos han escrito refiriéndose a la manifestación del Espíritu Santo derramando dones que son ocupados en los hermanos que Dios usa en una reunión de avivamiento, como también en la manifestación de su Espíritu en la revelación, inspiración e iluminación usando al predicador.

Estoy totalmente de acuerdo en el valor de la palabra de Dios en cada culto, lo que no quisiera equivocarme en mi juicio pasivo en relación a las diferencias que podemos percibir en muchos lugares hoy en día y encontrarme yo saboteando la obra del Espíritu Santo en la iglesia, y para no equivocarme debo de admitir delante de Dios que lo que yo veo, percibo o analizo no es confiable, por esto a la luz de su palabra y presencia siento que falta “Unción” especialmente en el pulpito, y piensen Uds. en el texto de las aguas salutíferas.

Ezequiel 47  1 Me hizo volver luego a la entrada de la casa. Y vi que salían aguas por debajo del umbral de la casa hacia el oriente, porque la fachada de la casa estaba al oriente; y las aguas descendían por debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar. 2 me sacó por el camino de la puerta del norte y me hizo dar la vuelta por el camino exterior, fuera de la puerta, al camino de la que mira al oriente; y vi que las aguas salían del lado derecho. 3 salió el hombre hacia el oriente, llevando un cordel en la mano. Midió mil codos y me hizo pasar por las aguas, que me llegaban hasta los tobillos. 4 midió otros mil y me hizo pasar por las aguas, que me llegaban hasta las rodillas. Midió luego otros mil y me hizo pasar por las aguas, que me llegaban hasta la cintura. 5 midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar, porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado. 6 y me dijo: «¿Has visto, hijo de hombre?» Después me llevó, y me hizo volver por la ribera del río. 7 y al volver vi que en la ribera del río había muchísimos árboles a uno y otro lado. 8 entonces me dijo: «Estas aguas salen a la región del oriente, descienden al Arabá y entran en el mar. Y al entrar en el mar, las aguas son saneadas. 9 todo ser viviente que nade por dondequiera que entren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas, pues serán saneadas. Vivirá todo lo que entre en este río. 10 junto a él estarán los pescadores, y desde En-gadi hasta En-eglaim será su tendedero de redes. Y los peces, según su especie, serán tan abundantes como los peces del Mar Grande. 11 sus pantanos y sus lagunas no serán saneadas: quedarán para salinas. 12 y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas nunca caerán ni faltará su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario. Su fruto será para alimento y su hoja para medicina.

De allí la importancia que tiene el altar, el santuario ya que desde ese lugar sale para todo lo demás una multitud de bendiciones, las bendiciones que emanan hacia los que asisten al culto, la vida que lleva a las calles, hogares y por todo lugar que pase aquel caudal.

Necesitamos la manifestación gloriosa de la presencia de Dios en el altar, podemos conformarnos que se leyó la palabra y eso ya trae bendición pero también podemos hacer peticiones como la que hizo Moisés (Éxodo 33:18), estoy de acuerdo con vivir por la fe mirando a Dios por sobre todas las cosas y no dependiendo de las “manifestaciones” a la manera de opinar de algunos, pero eso es un pensamiento muy egoísta, lo siento pero no puedo estar durmiendo tan tranquilo o asistiendo a la iglesia y escuchando su palabra para luego irme a casa y decir estuvo todo hermoso, cuando hay tantos tristes, necesitados, afligidos, encarcelados, hambrientos, enfermos que se han vuelto a casa una y otra vez en la misma condición.

Conocemos a Dios y esperaremos el retorno de Cristo confiados en la esperanza gloriosa que no avergüenza, pero Dios nos ha llamado a Ir por todo el mundo y predicar el evangelio… quiere a través de nosotros manifestarse a ellos, que le conozcan, que vuelvan a ver, caminar ellos necesitan que alguien les toque sus manos llenas de lepra, por esto ¿Cuál es nuestro deseo?

¿Queremos que nuestra sombra, vestidos, palabras lleven virtud cada día? ¿Queremos que Dios se manifieste a los perdidos todavía?, ¿Qué es lo que Dios nos pide?: …”Cuídate de no olvidarte de Jehová, tu Dios, para cumplir los mandamientos, decretos y estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, edifiques buenas casas y las habites, cuando tus vacas y tus ovejas aumenten, la plata y el oro se te multipliquen y todo lo que tengas se acreciente, se ensoberbezca tu corazón y te olvides de Jehová, tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre”. Deuteronomio 8:11-14

Piensen Uds. en la nube de día y la llama de noche con el pueblo de Israel, Dios siempre dio a saber al pueblo que iba con ellos, él se manifestaba cada día como el Dios invisible y el Dios visible.

Hoy no podemos conformarnos a que las cosas están bien cuando cada vez hay menos personas corriendo al altar, tenemos apariencia de vida, pero no estamos agonizando por los perdidos, cada vez hay más crítica pero poco autoexamen, cada vez hay más hermanos opinando de algo que no conocen ni saben.

Lo que deberías de decir confinado en tu banca de siempre, en un mundo cambiante, en una sociedad en contra del evangelismo: “…yo creo en que hay cosas mayores” (Juan 14:12) es así, para los que creen. Y lo que deberías de hacer es buscar de todo corazón el perdón de Dios, la manifestación de su presencia y salir a hacer el principal trabajo de la iglesia en estos tiempos. Marcos 16:15-16. El conformismo nos lleva a pensar que todo o todos están bien, pero el problema es que los frutos nos dicen otra cosa.

Muchos quizás creen entender este tema y están dispuestos, pero anhelan compartir la gloria de Dios con ellos mismos, antes de la manifestación del poder de Dios o de un Avivamiento, lo que se nota es la obra de los hombres, la organización de la iglesia, las formas, el crecimiento material, los métodos evangelísticos, las estrategias misioneras, la elocuencia de los predicadores, los dones de los creyentes, etc.

Pero cuando Dios actúa, manifestando la gloria de Su presencia, el hombre queda relegado a un lado, y toda la atención es dirigida a lo que DIOS hace.

Creo que nuestro peor enemigo es nuestra propia complacencia.

Pastor DF

 

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