“UNGES MI CABEZA CON ACEITE”

Salmo 23:5

Yo creo que muchos de nosotros conocemos las palabras de este Salmo, pero no siempre entendemos la figura comparativa que usó el salmista.

Hay pequeñas moscas horribles que les gusta atormentar a las ovejas poniendo huevos en sus fosas nasales y que se convierten en gusanos y conducen a las ovejas a golpear su cabeza contra las rocas, a veces hasta la muerte. Sus oídos y ojos también son susceptibles al terrible tormento de estos insectos. Así que el pastor unta toda su cabeza con aceite. Entonces hay paz. Ese aceite forma una barrera de protección contra el mal que intenta destruir a las ovejas.

¿Tienes momentos de tormento mental? ¿Los pensamientos preocupantes invaden tu mente una y otra vez? ¿Te golpeas la cabeza contra una pared tratando de detenerlos?

Muchas veces la mente es atacada por espíritus inmundos, pensamientos de destrucción, negativismo, y en nuestra desesperación tratamos de sacar esos pensamientos que nos están hiriendo pero no Podemos. He visto a personas que tienen un fuerte dolor de cabeza y de pronto se golpean, pensando que al hacerlo ese dolor intenso se acabará, pero no es así. Para este tipo de tormento no hay medicina en esta tierra que pueda aliviarlo.

Pero hay una receta que nos da este afligido salmista, que probó de ese aceite del cielo, para proteger su mente y corazón; y que además sintió también el aliento a través de la vara y el cayado de ese Pastor Divino.

¿No quisieras tu que Él untara tu cabeza con ese aceite que protégé de todo ataque del enemigo? ¿No traerías a Él tu problema?

Ya basta de golpear tu cabeza buscando alivio, recibe hoy este antídoto. Su aceite protege y hace possible que puedas fijar tu mente y corazón tan solo en Él y obtener paz.

Jehová es mi pastor; nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.
Confortará mi alma;
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;
Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Dios te bendiga

Pastor DF

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