APRENDIENDO A DESCANSAR EN EL SEÑOR

  • Éxodo 33:14; Jeremías 6:16

Dentro de un cuestionario de preguntas hechas por psicólogos a los sobrevivientes del holocausto en Auschwitz en 1945, estaba esta.
¿A qué le tenían más pavor o miedo estando en los campos de concentración nazi?
Es de extrañar que la mayoría de ellos no dijeron que era a la muerte, sino a la inseguridad.

“La inseguridad e incertidumbre fueron nuestras compañeras de día y de noche”, respondió una mujer judía.

Este mismo miedo a la “no seguridad” o “incertidumbre” está también presente hoy en muchas partes del mundo.

Las catástrofes “naturales” como terremotos, huracanes, tornados, tsunamis, volcanes, sumado a los actos terroristas, guerras, incremento de la delincuencia o informaciones de apariciones de ovnis, han traído ultimamente una inestabilidad tal, que ahora “nadie se siente seguro en el mundo”. (1 Tesalonicenses 5:3)
No hay ninguna persona que (a pesar de que pudiese tener mucho dinero) pueda protegerse de lo incierto, o puedo también decir que ninguno de nosotros podemos asegurar que terminaremos con vida en este día.

Esa inseguridad no trae descanso para el alma, sino preocupación e inestabilidad, además puede ser el factor principal de varias enfermedades psicosomáticas.

¿Qué podemos hacer?
El Apóstol Pablo habla a los hermanos de Tesalónica respecto a esa misma inseguridad: “Más vosotros hermanos no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz. (1 Tesalonicenses 5:4)
No hay que poner nuestra confianza en lo incierto. Los ricos de este siglo ponen su confianza en el dinero, pero Dios les dice: “ni pongan la esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en el Dios vivo. (1 Timoteo 6:17)

Para vivir tranquilos y no tener preocupación alguna, debemos vivir en Cristo, cerca de Cristo y poner en Él nuestra confianza. No debemos sólo conocer el evangelio, sino vivir el evangelio.

Las preocupaciones vendrán, pero estando en Cristo y obedeciendo a lo que Él nos ha llamado podremos decir cómo Pablo: “Pero de ninguna cosa hago caso” (Hechos 20:24). En 1 Pedro 5:7 se nos instruye a “echar toda nuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de nosotros”

Dios nos ayude a ser diferentes, actuar diferente, a entender a lo que Dios nos está llamando en un mundo afligido y sin paz.

Muchas veces predicamos de calma, paz, a poner nuestra confianza en Dios y de pronto nos sumamos a las mismas preocupaciones de los que no han conocido a Cristo.

Aprendamos a descansar en el Señor. Confía en Dios, no importa donde estés…

Pastor df

 

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público.

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.